Archive for 28 junio 2011

Las fichas ( por Miquel Sanz )

28 junio 2011

 

Siempre me ha cautivado surcar la bóveda celeste y acompañar en sus vuelos estelares a mi inquieta imaginación, pues cuando inicia su viaje, lo hace sin pagar peaje ni hospedaje. Suerte tengo de ella que elude la servidumbre de las leyes físicas y tan sólo danza sus ritmos a través del tejido de los sueños. Le gusta elevarse labrando arabescos por los mundos que yo anhelo y me lleva con ella en sus expediciones singulares. Aquí brincamos por las columnas de la Calzada de los Gigantes irlandeses, acá trotamos por cada recodo de la ciudad de los Nabateos; más allá danzamos sobre las aguas salinas del Mar Muerto con la pericia del funambulista.
En estas fantasiosas ensoñaciones suelo afincarme cuando el tedio asedia los cuatro tabiques de parvulario. Y eso ocurre, las más de la veces, cuando nos sometemos a la tiranía de las fichas. Y así lo estimo no porque no sean convenientes tales actividades sino porque en exceso resultan fastidiosas.  Entre otras, hemos hecho el abecedario en inglés, puzles de opuestos, rellenar con colores dibujos ya trazados y el resto, fichas en las que debes seguir con tu lápiz  los puntos impresos. Pero cuando, sentado en mi pupitre, afronto la séptima ficha, me entran como unos calambres en las piernas que se apoderan de mi voluntad y empiezan mis pies a repiquetear contra el suelo con la agitación misma de mi padre en el momento de encarar una nueva entrevista de trabajo. Se me figura que debe ser el afán que la carrocería y las ruedas de mi cuerpo tienen por removerse. Los músculos y los huesos que me sostienen me piden que los lleve a desbravarse hasta apurar las últimas fuerzas; que no refrene jamás esa sinfonía de gestos y maneras que nos gobiernan a los niños; que gatee, que corra, que cante, que salte, que ruede, que brinque y que trepe sin contención. Y cuando me lanzo con aplomo a engrasar las tuercas de mi chasis, me topo con Julia, mi profesora de P-3.
–Siéntate Unai. Debes aprender a moderar tus nervios. Tus compañeros también desean salir a jugar pero primero hemos de acabar las fichas restantes- me dice severamente-. El trabajo bien hecho hará gentes de provecho- añade siempre, como si se tratase de la divisa central en la que ha cimentado su vida.
Entonces me siento y me quedo desalentado. ¿Cómo le explico a mi profesora, con la escasa verbosidad común a mis años y mi poco magisterio con las palabras habladas, que lo que yo necesito es salir a juguetear y dar escape a todas mis energías confinadas?
–El último de los paraísos sacrificados aquí en la Tierra ha sido la niñez- me decía mi perro Corle con esa concavidad que se le dibuja en la comisura oeste de sus labios cuando adopta un tono de gravedad. – Vosotros, locos bajitos, sois los últimos quijotes que le queda al mundo para combatir los molinos del hastío. Os rebosa el entusiasmo cuando acometéis cualquier obra: si toca excursión con la clase, la noche previa la pasáis en duermevela; si vais en bicicleta, os imagináis pilotando un avión turborreactor; si buceáis en el río, os creéis un recolector de perlas de las Islas Marquesas. Todo es aventura y desafío. Sin embargo, parece que a ciertos adultos no les gustó jamás que unos renacuajos de corazón alegre les hicieran reparar que la suya era una marchita existencia, ausente de toda pasión. Y como no todos los corazones son valientes para aceptar certeza tan cruel, sentenciaron a los pequeños a permanecer horas y horas de sus años mozos encadenados a una silla y a un pupitre y embotarlos con erudiciones vacías, con el fin de condenar el alborozo y la diversión al destierro. Y cuando finalmente al niño no le queda ni un pellizco de entusiasmo para emocionarse por las cosas, se dice que, por fin, para provecho de la sociedad, se ha convertido en un adulto hecho y derecho.
Pese a la conformidad en las tesis de mi perro, no queda otra que claudicar y dejar que las fichas terminen de aturdirme, como el humo a las abejas. Y cuando retomo las actividades prescritas por la profesora Julia, la disposición para amontonar conocimientos no es la mejor. Aun así, me concentro y observo detenidamente la ficha que tengo frente a mi; debo seguir con mi lápiz los puntos ya marcados y delinear un autocar que transporta a notables viajeros: un gato ataviado con esmoquin, una ardilla rapera luciendo pantalones XXL y  una tortuga con estrambóticas gafas  a lo  Elton John en los dorados 70. El bus está detenido en una parada donde aguardan para subir una eriza con la pierna escayolada y un zorro de género confuso con tacones de aguja. El dibujo me parece exquisito, pero tras cinco fichas trazadas me siento como un robot en una fábrica de producción en serie, y antes de aborregarme enteramente, libero a mi imaginación de su maquinal tarea y me fugo de las galeras de las fichas. Me dispongo a dibujar con hechicera inspiración lo que mis musas me canturrean: ahora pinto olas de los mares bravíos, ahora un rebaño de nubes en armónica coreografía…
– ¡Unai, otra vez te has salido de los puntos marcados!-

Una noche de cena y un día de playa en torno a “Una nueva maternidad”

21 junio 2011

Una vez allí,  me dí cuenta de que estaba rodeada  de mujeres a las que no “conocía” y no parábamos de hablar. Aquella sensación extraña que primero sentí de “que fuerte, estoy con Ileana de Tenemos Tetas” o “madre mía que es M.Mar del blog alternativo” se había esfumado hacía rato, allí sólo quedaba el buen rollo de compartir mesa con mujeres a las que quiero y admiro.
Este encuentro ha servido para reafirmarnos en la Tribu, para reconocernos como mujeres, simplemente mujeres a las que la maternidad a tocado hasta lo más hondo y han modificado su camino y su vida por ello, y despojadas de todo lo demás nos hemos compartido.
No paramos de hablar y sin embargo todas nos quedamos con la sensación de tener ganas de más. La noche se hizo corta, pero a algunas nos quedaba todavía un día más para compartir.

Amanecimos cansadas y algunas enfermas, pero aqui estaban y apetecía compartir, comimos juntas en un chiringuito de playa, rodeadas de niños y algunos compañeros también, y seguimos hablando y hablando, crianza, homeopatía, mastitis, vacunas, colecho…. tantas cosas para decir, tan poco tiempo. Proyectamos vacaciones comunitarias, viajes y nuevas presentaciones, algo, lo que fuera para tener la oportunidad de reencontrarnos pronto, era como reencontranos con compañeros de escuela largo tiempo perdidos y queriendo no volver a perder ese contacto. Que estoy segura no se perderá porque además de hacer un libro nos queremos ya.
Sentadas en la playa, siguiendo las conversaciones, acabamos relajadas y entregadas al plácido ritmo del mar, confiadas y tranquilas, la red nos había traído a las vidas de las otras y aunque nos empeñemos ya no vamos a ser igual, ya somos un poco todas, y algunas nos retomaremos no nos dejaremos ir mucho más lejos de las otras. Ya siempre sentiré en mis oídos la voz pausada y rítimica de Ileana, el humor ácido y “afónico” de Mónica, veré la sonrisa amplía y sincera de María, me sentiré acogida por Carolina, y evocaré el tono exótico de Louma y también encontraré en mi a las que no estuvieron en la playa, Erika que bien sabe ella me acompaña desde hace tiempo con su voz suave, la seguridad y el dejarse llevar de Cristina, el poderío y la fuerza de M.Mar que nos arranca sonrisas a todas.

Ha sido un fin de semana mágico, en el que he comprovado de nuevo lo bueno que puede ser internet, las joyas que oculta, sé que hay mucha gente que sigue pensando que la red es “mala”, y sí, puede serlo, pero la red te trae estas cosas, proyectos amorosos y maternales, y con ellos la posibilidad de enriquecer tu vida con otras vidas, que pasan de ser algo virtual para convertirse en algo tan real como un libro y cómo los abrazos intensos y de corazón que compartimos, algo tan de verdad como las lágrimas que antes o después se escaparon de nosotras al reconocernos en las otras, algo tan de verdad como recuperar la fuerza y la vitalidad porque hay otras mujeres que están ahí, contigo y que no hubieran estado, no hubiéramos tenido la posibilidad de conocer si no nos hubiera acercado la red. Una red de redes que nos acoge y nos va a seguir acompañando ahora que de nuevo cada una ha vuelto a su hogar.

Gracias a todas las que habeis participado en el libro. Y gracias a las que pudisteis venir, y a las que no, me siento un poco huérfana hoy, aunque sé que seguís ahí, trás la pantalla, y que puedo contar con vosotras :)

Tarde de viernes en la Casa del Libro

20 junio 2011

El viernes fuí pronto a La Casa del Libro, con media hora de adelanto para aprovechar y hacer una de las cosas que más me gustan, mirar libros, pasearme y ojear todos los libros que si tuviera tiempo leería. Así que cuando apareció la primera la ví, era Carolina, indudablemente era Carolina, con Mateo correteando por allí de la mano de su padre,  me acerqué, nos abrazamos y empezamos a charlar, era la primera vez que nos veíamos y sin embargo no fue difícil empezar a compartir así en vivo y en directo, un momento después me encontraba con Mónica , un poco más allá Ileana y su cabello rojo, enseguida apareció María cargada con cocas y cava, era raro y divertido, allí estábamos oyéndonos la voz por primera vez, siendo algo más que una foto colgada en facebook. Seguimos hablando, reconociéndonos y apareció Erika, un poco después M.José, y tras ella Louma, vaya grupo de mujeres habladoras. Y más tarde M.Mar y con ella una embarazadísima Cristina, abrazos y más abrazos, necesitábamos tocarnos, sentirnos la piel después de tanto tiempo de conocernos trás la pantalla de un ordenador.
Nos faltaron Irene, Nohemí y su barriguita, Vivian, Azucena y Mireia, nos faltaron físicamente pero estabán, vaya si estaban, las echamos en falta, las nombramos mil veces y pensámos que la próxima vez quizá podríamos coincidir todas.

Se llenó, sí chicas, se llenó, estaba sentada entre Mónica e Ileana en el estrado y no podía creer lo que estaba viendo, cuánta gente, y toda esa gente para vernos a nosotras, vaya responsabilidad, qué honor y qué responsabilidad, ahí sí que empecé a ponerme nerviosa, nunca había hablado así, para un auditorio, uffff.
En la mesa estaba Eva Darias de la editorial ObStare, que habló al principio y nos presentó, Ileana, Mónica, Louma, Erika y yo.
Todas estábamos muy nerviosas, pero lo hicieron muy bien, conmigo voy a ser más dura :), mi pequeño “discurso” era sólo para agradecer, quería algo breve y “divertido”?¿, breve fue, divertido, divertido, pues no, muy seria me dijeron, aahhhh seria no, estaba temblando, cómo puede ser que me temblaran tanto las manos, dejé de coger el papel porque era todavía más evidente, mientras hablaba pensaba, este temblor ¿lo tendré también en la voz ?, y además era la última en hablar… al final M.Mar saltó al estrado, necesitaba hablar, improvisó un discurso muy breve, pero lleno de intensidad y fuerza, tal como ella es, habló de bajas maternales extensas, remuneradas, me quedo con la frase “Queremos ser nórdicas”, después de eso la sala se llenó de aplausos y lágrimas :).

Firmamos y firmamos, tenía al lado a Mónica y nos sonreíamos encontrándonos raras en ese papel. Ha sido un placer crear el libro y sin  embargo eran ellas las que nos daban las gracias, que alegría poder compartir lo que una siente y que sea tan bien recibido. Se acercaron hasta allí amigos, familiares y también mucha gente que nunca habíamos visto. Un honor compartir la tarde de viernes con todos los que se acercaron hasta allí.
Y después de eso, más charla entre nosotras de camino al restaurante, y una vez allí…..

Mañana os sigo contando :)

Adios, hola, hasta siempre…

5 junio 2011

 

Os acabo de dejar y ya os echo de menos, mi pequeña gran tribu de doulas.

Doulas recién estrenadas, llenas de oxitocina y amor, dispuestas a darse y a acompañar. Silenciosas gatas, amigas de la penumbra calmada que precede a unparto. Poseedoras de oídos atentos prestos a escuchar las historias que las futuras mamás desean derramar en ellos. Llenas de abrazos tiernos que sostienen cuando el mundo, un poco más allá se desmorona.
Sonrientes mujeres que haciéndose a un lado devuelven el poder de parir a quien pertenece: a la madre.

Mi pequeña gran tribu de mujeres junto a las que he crecido estos nueve meses está llena de colores y contrastes, tan diferentes todas, tan iguales. Me llevo un pedacito de todas vosotras prendido en el corazón, fundido en él, porque ya no somos las mismas, somos un poco todas por haber compartido estos meses de apertura y de refugio.
De algunas me llevo más qeu un trocito, me acompañareis desde el alma aunque no nos volvamos a ver, pero me consta que encontraremos el modo, sabremos cómo hacer, para retomarnos fisicamente de nuevo a lo largo del camino de las otras.

Hasta que no me he quedado sola, no se me han llenado los ojos de lágrimas. Caminando contra el viento hacia la estación he notado que no estábais, que de verdad, los abrazos eran de despedida de un ciclo; por un momento me he sentido sola, desamparada, desnuda.
Estoy triste porque esto se ha acabado y contenta porque una nueva puerta maravillosa se abre y vosotras estais también trás ella. Me siento afortunada y agradecida de haberos encontrado, de haber compartido esta etapa, por reconocerme en vosotras y de que vosotras os hayais reconocido en mi.

No me despido, os doy de nuevo la bienvenida porque inevitablemente formais parte de mi.

Un abrazo suave, fuerte, intenso, dulce, cálido, apretado y etéreo de los que sólo se pueden dar de alma a alma.

Hasta siempre.

Habiba, la lactancia y la intransigencia gratuita

4 junio 2011

Hoy ha saltado esta noticia que os reproduzco abajo de la mano de Ibone Olza. Es grave que nos prohiban amamantar en lugares públicos, es penoso que nos digan todavía, pero es incomprensible, aberrante y falto de cualquier tipo de consideración que una madre sea separada de su hija por hacer lo que la naturaleza le dicta que haga, proporcionarle alimento, consuelo y refugio a su hija.
No podemos dejar pasar por alto una cosa así, hoy es Habiba y mañana quién, ¿tú?. No se puede separar a una madre y una hija con una excusa tan peregrina y falta de fundamento. ¿De verdad vais a quedaros quietas? ¿No os remueve las entrañas? Juntas podemos. Esa madre y esa hija merecen estar juntas. Unámonos para conseguirlo.

Habiba es una joven madre de una niña de quince meses, a la que sigue amamantando. De origen marroquí y con unas circunstancias socioeconómicas adversas, hace cuatro meses aceptó vivir en una residencia para madres jóvenes de la Comunidad de Madrid, junto con su hija, con la esperanza de que así sería todo más sencillo.Hace cuatro días y medio el Instituto Madrileño del Menor y la Familia (IMMF) decidió separar a la niña de la madre por no cumplir con los objetivos de una programa de psicoterapia y “habilidades maternales” que implica abandonar la lactancia materna a demanda y prolongada por considerarla “caótica” y “perjudicial para los niños y niñas”. Con estas consideraciones, todas carentes de base científica y legal, se obliga a las madres lactantes a tomar una medicación para que se le vaya retirando la leche.Según la Asociación Española de Pediatría, la lactancia materna debe ser a demanda y puede prolongarse tanto como madre e hijo deseen. No se ha seguido procedimiento legal alguno para separar a esta madre de su hija, ni se ha permitido a la madre despedirse ni se le ha dicho a donde iría la niña, produciendo a ambas una grave indefensión. Habiba está con los pechos congestionados de leche, al borde de la mastitis, y con el corazón partido de dolor sin apenas dormir ni comer, angustiada por no poder estar junto a su hija. Esta madre ha sido valorada por una psicóloga y una psiquiatra y no presenta ningún indicio de enfermedad mental ni consumo de drogas ni nada que justificara ser víctima de semejante agresión.A Habiba se le echó del centro a la calle en el mismo momento en el que se llevaron a su hija, diciéndole que ella ya no tenía plaza en ese lugar pues es un recurso para madres e hijos y ella ya no tiene hija. Una Fundación de ayuda humanitaria ha decidido amparar a esta madre dotándole de alojamiento y manutención, así como de apoyo jurídico.Estamos profundamente consternados por el dolor de Habiba y nos duele imaginar en qué circunstancias estará la niña de 15 meses, separada de su madre, sometida a un destete abrupto, sin que probablemente nadie le haya explicado nada.

Consideramos el caso de Habiba y su hija como una gravísima violación de los Derechos Humanos y de los Derechos del Niño. El daño ya está hecho, pero si madre e hija se reúnen inmediatamente podrá ser reparado. Por todo ello os pedimos que escribáis urgentemente a la oficina del Defensor del Pueblo solicitando su rápida intervención y hagáis llegar vuestra protesta a la gerencia del Instituto Madrileño del Menor y la Familia, pidiéndole la inmediata entrega de la niña a su madre.

Podéis dirigir vuestras cartas:

• A la oficina del Defensor del Pueblo
www.defensordelpueblo.es
fax: 913081158

• Dª Paloma Martín Martín.
Gerente
Instituto Madrileño del Menor y la Familia.
Calle Gran Via 14
28013 MADRID
immf@madrid.org

• Fundación Raíces: fundacionraices@telefonica.net

Portal de el Defensor del Pueblo
www.defensordelpueblo.es
Portal de el Defensor del Pueblo

En facebook se ha abierto un grupo especial para este caso, os invito a pasar por alli: https://www.facebook.com/home.php?sk=group_170685046326633

¡Todavía!

1 junio 2011

Llevamos diecinueve meses de feliz maternidad/paternidad. Un tiempo en el que los tres hemos aprendido mucho los unos de los otros. Tiempo de crecer por dentro y por fuera, de construir relaciones, de amarnos de nuevos modos, de ser más de lo que antes éramos.
Diecinueve meses de lactancia a demanda, de colecho, de porteo y muchos brazos y abrazos, de besos de tres en tres, de sonrisas, de hacer el bobo porque sí, perdiendo el miedo al ridículo porque al hacerlo el pequeño rie y rie sin parar y como una droga no podemos dejar de hacerlo para volver a escuchar sus risas.
Tiempo de vivir hacia adentro, de empezar a asomarnos al exterior, al principio  poco a poco recuperando espacios abandonados, ha sido un tiempo de recomenzar, de dar, de recibir mil veces lo dado, de ser generoso y sin embargo sentirse egoista porque al dar, ¡recibes tanto!.
Ha sido un tiempo corto y largo, no sabría precisarlo, depende, depende del rato, del humor…. y ahora de repente los comentarios de los demás se han llenado de “todavías”.
¿Todavía le das el pecho?
¿Todavía dormís con el?
¿Todavía lo llevas en brazos?

Sí, señores y señoras, TODAVÍA.

Todavía y lo peor de todo, por mucho tiempo más. El todavía durará hasta que los dos nos cansemos y de momento no parece que vaya a pasar.
Todavía le doy el pecho porque me gusta, me lo paso bien, me encanta que se duerma así al calor de mi cuerpo y él lo prefiere a cualquier otra cosa. Y porque no, no es ningún sacrificio. Y si nos gusta a los dos, ¿que problema tiene usted que nos mira que le molesta?, nosotros no criticamos ni su vestimenta, ni sus lecturas, ni su modo de hacer, solo queremos estar tranquilos haciendo teta allí donde sea necesario. Y además la OMS recomienda dar pecho hasta almenos los dos años.
Todavía dormimos los tres juntos, sí, y mire usted, nos gusta, es cómodo, es barato y despertar cada mañana con la sonrisa de un niño es un gran placer, la garantía de que ese día va a ir bien. Y al niño le encanta. Noooo, no sufra, que un día ya no querrá dormir con nosotros y tendrá su propio espacio. Y qué casualidad lo que nos nace resulta que está recomendado por la OMS, para prevenir la muerte súbita.
Todavía va en fular, o mochila o bandolera, depende de lo que hayamos cogido ese día, todavía porque nosotros no usamos carrito, nos parece, fíjese usted incómodo, sí, será que somos raros, y claro los niños de vez en cuando a pesar de sus deseos de explorar a veces se cansan y piden descansar y como los adultos a veces carecemos del tiempo que a ellos les sobra, para apresurarnos en llegar allá donde sea que vayamos, lo alzamos y lo colocamos dentro de un fular, donde de paso podemos ir haciendo teta. Y no sé, no sé si la OMS lo recomienda, pero da igual, lo hacemos porque sí, porque nos da la gana. ¿Porqué le causa tanto problema que llevemos a nuestro hijo en brazos y le parece tan normal que los niños vayan en carrito? ¿Acaso va usted en silla de ruedas?. Y no, no me duele la espalda, gracias por la preocupación.

Todavía es una palabra que últimamente oigo mucho.

Pero si me encuentras por la calle y me preguntas y me dices algun todavía de estos o de algunos otros, no te diré nada de eso, simplemente te diré, Si, todavía y por mucho tiempo más, con la mejor de mis sonrisas…..bueno, igual si no he tenido un buen día no soy tan amable….porque todavía intento vivir mi vida como creo que he de vivirla, no cómo los demás esperan que haga.

 


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