Ser

ENFADADA

Nos olvidamos de Ser, las madres, las mujeres en general.

Aprendimos tan bien el papel de niña buena, nos alabaron tanto eso de callar y asentir sonriendo, que de verdad pensamos que así es como debíamos ser, cuando en realidad dejamos de ser, para fingir constantemente ese papel que nos dieron nada más nacer.
Vamos teniendo rabietas más o menos controladas, casi siempre ocultas para seguir manteniendo esa apariencia plácida y amorosa, pero a veces se nos escapa la rabia en público, casi siempre a destiempo, casi siempre fuera de tono, desproporcionada y empieza la rueda, nos sentimos culpables, y entonces sentimos rabia apagada y culpabilidad, y después de eso el cansancio y el retomar todos esos sentimientos apelotonados y oscuros y volver a la placidez aparente, intentando no pensar demasiado en nuestra reacción, porque vuelve la rabia y la culpabilidad, y el intentar justificarnos a nosotras mismas para nosotras mismas. Ponemos la tele, leemos un libro, escuchamos música, hacemos cualquier cosa, lo que sea, intentando a toda costa alejarnos de ese sentimiento oscuro que por un momento a salido a flote. Mirar para otro lado intentando escapar es durante años el recurso, un pobre recurso he de decir.

Queremos que nos quieran, somos niñas buenas, y si para eso hemos de irnos perdiendo y diluyendo por el camino, pues lo hacemos. De vez en cuando la vida nos pone en encrucijadas, donde es preciso retomar las riendas, volver a Ser, retomar la esencia para Vivir, y la vida entonces nos parece dura, difícil, imposible de vivir. La vida no es nada en concreto, cualquier adjetivo le va bien, la vida ES.

En medio de ese dejar de SER, un día devenimos madres y la cosa se pone complicada, quieres darle lo mejor, aprender a dar lo que no te dieron, enseñarle a ser persona, a sentirse respetado, amado, a que sepa poner límites a quienes le rodean, y es entonces cuando de verdad la vida, tú, te pones a prueba. A los niños les puedes dar mil discursos, repetir mil veces eso no es así, no se hace, no te dejes, pero los niños aprenden del ejemplo, de la acción, del SER.
Si de verdad quieres un presente respetuoso y consciente para tu hijo, si te preocupa que en el futuro sea una persona respetuosa con él mismo y con los demás, si quieres que sea consciente y se ame a sí mismo.  Empieza a trabajar todo eso que dejaste de lado. Empieza a respetarte, a poner tus límites, a valorarte como ser humano.
Tus propias rabietas dejaran de serlo si te das lo que necesitas, si dejas de hacer tanto, si paras la máquina y empiezas a SER desde lo más profundo de ti misma. Tal vez ni siquiera tengas que cambiar tus rutinas, tal vez si. Este es un proceso silencioso, que te coloca allí donde realmente perteneces. La vida es bella, la vida ES.
SE tu también, déjate, permítete, SER y dar lo mejor de ti. No lo guardes en el cajón del olvido para después despertarte un día y ver a tu hijo y verte a ti convertidos en todo lo contrario de lo que quisiste.

Es fácil, es difícil, es sencillo, es complicado…. olvídate de los adjetivos, y “simplemente” empieza a SER
Raquel Tasa
23 de Abril 2014

 

 

 

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4 comentarios to “Ser”

  1. ika tawa Says:

    Me he emocionado con tus palabras.
    Un abrazo
    ika

  2. Andrea de Consciencia Madre Says:

    maravilloso!!! me encanta lo comparto

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