Y se hizo la luz….

¡¡Gracias Carlos González!!

El sábado asistí a la segunda jornada del curso de asesoras 2010, estaba ansiosa, yo y todas supongo, por el curso en sí, y porque este sábado el ponente principal era Carlos González, he de decir que si sus libros son amenos, sus conferencias no solo no se quedan atrás sino que són mejores todavía, así es imposible no aprender, cuando te ponen juntos saber y risas, aprendes casi sin querer y cómo nos reímos. Está tan metido en el tema de la lactancia que a veces se le cuela un : nosotras las madres que damos el pecho. Y se agradece la verdad, que un pediatra defienda a capa y espada la lactancia y sea capaz de sintonizar así, no solo con los bebés, sino también con nosotras devolviéndonos así la confianza.

Nos habló de la falta de leche, cosa rarísima pero posible, de las gráficas de peso, de cómo interpretarlas, de los fármacos en la lactancia y de muchas cosas más que se iban colando en el discurso. No es en absoluto un fanático de la leche, sino un hombre razonable, reposado y de sonrisa fácil.

Me gustó especialmente que a pesar de tenernos a todas rendidas a sus pies y a los miles, ¿millones? (espero que si) de lectoras que lo adoran es un hombre sencillo, nada pagado de él mismo, supongo que consciente de la gran ayuda y apoyo que nos ha proporcionado, supongo que orgulloso del trabajo que ha hecho por la lactancia materna, algo por otra parte que estaba siendo absolutamente necesario.

Nos han puesto un montón de deberes y el peque está más activo que nunca, creo que el primer día de clase se dio cuenta de las ventajas que tiene dormir menos y moverse más, así que intentaré iros poniendo al día de cosas que hagamos en el curso, pero probablemente más lentamente que de costumbre.

IV Curso de Formación para Asesoras de Lactancia 2010

Siiiiiiiiiiii, por fin llegó el día, el sábado asistí a mi primera “clase” para poder ser Asesora de Lactancia.

A las nueve de la mañana un montón de mujeres nos reunimos en Barcelona para asistir al IV curso de Asesoras de Lactancia. Nada más llegar ya se respiraba el buen rollo que nos acompañó durante todo el día. Estábamos todas emocionadas, con ganas, muchas ganas de empezar a aprender. Había mamas solas, mamas con bebés, mamas y papás con niños, un poco de todo.

Fuimos buenas chicas y según Eulàlia Torres, contra todo pronóstico el material estaba entregado con suficiente antelación y las ponencias empezaron puntuales, la sala estaba llena hasta la bandera, no sobró ni una sola plaza. Creo que éramos unas 170. 170 nuevas asesoras (si aprobamos) con unas ganas inmensas de ayudar.

El día se pasó volando, una ponencia tras otra y la conclusión final para mi, que había leído todo lo que caía en mis manos sobre lactancia, fue: Qué poco sé. Seguido de un: a esto hay que ponerle remedio, para eso estás aqui.

Mi bebé que normalmente hace un par de siestas largas por la mañana, supongo que contagiado de la emoción y la energía del momento, apenas cerró un ojo, se pasó la mañana pegando botes encima de mi, e intentando conquistar con su sonrisa a toda aquella que le miraba, así que tomé pocos apuntes e intenté memorizar todo lo que allí se decía. Después de comer volvimos a las clases y el peque siguió con el mismo ritmo, tanto saltó y tan despejado estaba que pensé que a partir de ahora sería siempre así, pero no, son las 10 de la mañana y hoy que no hay cosas tan interesantes a su alrededor está durmiendo placidamente encima de mamá, mientras mamá escribe a una mano en el portátil.

No sé cuales son los motivos de las demás para convertirse en asesoras, imagino que son iguales o parecidos a los míos, y mis motivos son pura necesidad. Necesidad de hacer algo por las demás, de ayudar de algún modo, porque cuando yo lo necesité encontré un grupo de mujeres dispuestas a contarme su historia y ayudarme. Un grupo de mujeres reunidas en torno a una asesora de lactancia, que nos escuchaba a todas y para todas tenía buenas palabras y una mirada atenta y cariñosa. Gracias MªJosé .

Lo digo muchas veces, lo agradezco nuchas veces y a todo el mundo que quiera escuchar porque para mi fue salvador el grupo de lactancia, porque es precioso que mujeres ayuden a mujeres, que haya mujeres que cedan su tiempo de un modo generoso y nunca remunerado, solo por el gusto de dar, de ayudar, me hizo reflexionar y sentir que tenía que formar parte de eso, porque otras mujeres que desean amamantar se pierden las delicias de dar el pecho por no encontrar apoyo e información cuando lo necesitan.

Así que aqui estoy, con los libros de texto en un lado, el portátil en otro y un bebé durmiente encima de mi cuerpo, intentando dar lo más de mi que pueda y curiosamente no me siento generosa en absoluto, porque convertirme en asesora más que un acto generoso es para mi una necesidad que me nace de dentro.

Nosotras podemos, unidas podemos conseguir cualquier cosa, dar de mamar y que dar el pecho vuelva a ser tan fácil y natural como ha sido siempre, tan fácil que no haga falta que existan asesoras poque todas las mujeres ya sepan todo lo necesario, y en caso de duda que la hermana, la amiga la madre, aconsejen, y todas ellas sepan y hayan disfrutado las delicias de dar de mamar.

Felicidades papa (s)

Primeras obras de arte D.B.T. Titulo: Para Papá

Perdón por el retraso, es lo que tiene tener bebés (alguna excusa tenía que poner)

¡Felicidades a todos los papás!

Felicidades y gracias a los papás que nos ayudan, acompañan, consuelan.

Gracias a todos esos hombres que nos prestan su hombro siempre y son especialmente atentos cuando nosotras nos sentimos felices y temerosas, al principio de saber nuestro embarazo. Gracias a los que nos acompañan en cada ecografía a la que acudimos en una mezcla de expectación y temor. A los que nos acompañan, atienden, alimentan los días posteriores a una amniocentesis, sobre los que podemos llorar y dejan de lado sus propios miedos respecto a una futura paternidad para prestarnos su seguridad.  Gracias a los papás que nos protegen en los días posteriores al parto. Gracias a los  que nos equilibran en el desequilibrio. Con los que reimos, lloramos, bailamos a solas con un bebé entre nuestros cuerpos con músicas privadas e inaudibles.

Gracias y felicidades a los papás que se convierten en compañeros del alma, con los que transitamos seguras entre las incertezas de este nuevo estado en el que nosotras somos madres en vez de hijas y ellos dejan de ser niños para ser los padres seguros en los que se apoyaron.

Felicidades y gracias a todos los papás del mundo que se enamoraron de sus bebés y un poco más de sus mujeres al empezar a formar una familia.

(Felicitats vida)

Teta sí

Vaya por delante que no es mi intención molestar o violentar a nadie, dicho esto:

Todas las madres queremos lo mejor para nuestros hijos, pero a veces la falta de conocimiento o la opinión de un “experto” pone en jaque nuestras iniciales buenas intenciones.

Me sorprendió saber que la mayoría de pediatras no tienen formación específica sobre lactancia materna, en cambio al parecer e imagino que debido al boom de los biberones, sí que saben de lactancia artificial.

Así, cuando una madre que se estrena en la maternidad y en la lactancia materna sin problemas, sin grietas, con el niño cogiéndose bien al pecho, en fin, el inicio que hubiera querido para mi, asi pues, esa madre amorosa, orgullosa de que su cuerpo siga siendo el responsable de que su bebe coja peso,  dia sale del pediatra desconcertada con una receta en el bolsillo: suplemento.

Somos madres, acabamos de pasar por un proceso hormonal intenso, que a menudo nos deja descolocadas, estamos inmersas en un momento especial, único, podemos sentirnos frágiles y temerosas, si no creemos en nosotras mismas, podemos empezar a pensar que no somos capaces de alimentar a nuestros hijos y si entoces alguien nos confirma nuestras dudas es fácil caer en la “trampa”.

Por eso creo que  lo mejor es tener claro qué es lo mejor. Y lo mejor para un bebé humano es la leche humana, igual que para un ternero lo es la leche de vaca.

Antes de extender una “receta” , ¿porque no probar otras alternativas?, como ofrecer más veces el pecho, como sacarse leche y ofrecerselo en un vasito, vaya hasta en un bibe si me apuras. La leche de fórmula no es más que un sucedáneo de la que nace de nuestros pechos, leche de vaca a la que le quitan proteínas y le añaden otras cosas.

¿Si tenemos leche de primera calidad a 0 euros, porque decirle a las madres que mejor otra de inferior calidad y más cara?

Vistas las cosas que pasan a mi alrededor, creo que he tenido mucha suerte, antes de que naciera el peque cayeron en mis manos los libros de Carlos González y me dieron seguridad en mi opción, ya tomada de hacer lactancia materna y cuando me vi apurada con una grieta en el pezón que parecía que no iba a curarse nunca, el grupo de lactancia, especialmente la asesora, Mª Jose´,  hizo que volviera a confiar en mi misma.

Os invito a todas a acercaros a vuestro grupo de lactancia más cercano. Sólo desde el conocimiento y el afecto podremos tener una maternidad relajada.

Démonos permiso para ser, seamos mujeres

Dice Laura Gutman:

Las mejores oportunidades para que cada mujer se conecte con los aspectos más naturales, animales, salvajes de su ser esencial son el parto y la lactancia.

Dar de mamar es dejar aflorar nuestros rincones ancestralmente olvidados o negados, nuestros instintos animales que surgen sin imaginar que anidaban en nuestro interior.

Dar de mamar es despojarse de las mentiras que nos hemos contado toda la vida sobre quiénes somos o quiénes deberíamos ser.

Necesitaremos atribuirnos el permiso para ser lo que queremos, hacer lo que queremos y dejarnos llevar por la locura de lo salvaje.

Y yo no podría estar más de acuerdo. Tener un hijo te cambia, de eso no tenía ninguna duda. Lo que no sabía era cuánto te cambia. Ni siquiera me veo igual al mirarme en el espejo, y no, no es que se me hayan quedado kilos acumulados despues del parto, de hecho ahora estoy más delgada. Me veo diferente porque por primera vez en mi vida me gusto, me quiero.

Ser madre ha hecho que deje de lado las cosas que no importan, todos esos accesorios que cargamos por la vida, los miedos a no gustar, la angustia de no ser suficiente, el espejo que no nos hace tan delgadas, tan esbeltas, tan “estupendas”. Todo eso se quedó en algún sitio entre el paritorio y mi casa. No consigo ver cual fue el momento exacto, aunque tengo claro que no fue antes de ver esos pequeños ojos oscuros, profundos y sabios que me miraban.

Ahora soy la que soy,  ni la que imaginaba ser, ni la que pretendía delante de los demás, soy la que soy y me gusta serlo.  Mujer por encima de todo, feliz de serlo, enamorada de la vida, porque la vida me trajo este regalo de ella misma que es mi hijo. Soy parte de la Tierra, así lo siento, como si ahora tuviera las raices bien ancladas en ella, y las ramas danzando en el viento, me siento poderosa, sabia, amada.

Tanto tiempo nos hemos pasado intentando ser como los hombres, que nos hemos olvidado que lo que de verdad somos es mujeres y que no solo no hay nada de malo en serlo, sino que es maravilloso. No, no somos iguales, somos mujeres.  Y deberíamos sentirnos orgullosas de serlo. No somos iguales, pero no somos inferiores. Quién puede atreverse a decir eso cuando són nuestros vientres los que dan la vida, y son nuestros pechos los que han alimentado, aliviado, acunado  a toda la humanidad.

Queremos cambiar la idea que los hombres, algunos, muchos hombres, han extendido sobre las mujeres, empecemos por cambiar nosotras, empecemos a creer en nosotras, en nuestros cuerpos sabios que guardan la sabiduria de la vida, en nuestras intuiciones a las que hemos dejado de lado, en nuestras hermanas a las que hicimos enemigas, tanto a pesado la opinión de ellos, que hasta entre nosotras nos despreciamos. Seamos MUJERES, amorosas, guerreras como leonas, femeninas, locuaces, introspectivas, profundamente terrenales, y partiendo de la tierra absolutamente espirituales.

Démonos permiso para ser, ser lo que de verdad somos: MUJERES, sin miedo, sin verguenza: MUJERES. para desde nuestra femineidad, cambiar de nuevo la humanidad… O almenos para ser de verdad, autenticamente felices.


¿Puede la leche materna curar el cáncer en adultos?

Pedro Pablo Rubens. "Cimón y Pero" 1625. Rijksmuseum de Amsterdam

Este sorprendente título me envío ayer mi pareja en un mail, junto con el link correspondiente. Lo primero que pensé fue, vaya, ahora se han pasado, soy una ferviente defensora de la lactancia materna, pero esto, esto es demasiado, claro que después de leerlo ya no tengo tan claro que se hayan pasado, estoy más por pensar que quizás de nuevo la “industria” nos está saboteando los recursos.

Todo el texto entre comillado está copiado y pegado de kurioso.es , donde podréis encontrar el resto del texto, su analisis y toda la investigación anexa.

“A mediados de los 90, científicos de la universidad de Lund, Suecia, descubrieron un complejo proteínico en la leche humana que mataba selectivamente células tumorales sin dañar las sanas. El estudio fue portada de las mejores revistas científicas y abría un nuevo camino en las terapias contra el cáncer. ¿Puede la ingesta de leche materna ser alternativa al tratamiento de tumores? ¿Por qué no ha evolucionado tan importante descubrimiento en una terapia efectiva?

“Catharina Svanborg, una reputada inmunóloga de la Universidad de Lund, en Suecia, y su estudiante de postgrado Anders Hakansson empezaron, a finales de 1992, a experimentar con leche materna, microbios, proteínas y células en una investigación rutinaria para su Universidad. Durante el proceso, y de forma casual, observaron como las células cancerígenas aisladas disminuían en contacto con la leche humana, suicidándose en masa. Inmediatamente se pusieron a buscar y aislar el mecanismo de autodestrucción y el componente exógeno que lo provocaba. Pero estaban en la Universidad, en un pequeño laboratorio, no en una gran farmacéutica. Las ganas eran infinitas aunque los recursos, mínimos. Catharina formó entonces un equipo de estudiantes de tesinas, compatibilizando y organizando sus tiempos para investigar el nuevo hallazgo.”

“Pasaron casi tres años hasta que el equipo pudo ofrecer un estudio fiable y científicamente exitoso sobre el mecanismo de suicidio tumoral. En agosto de 1995 anunciaron e identificaron una variante de la alphalactalbumin que inducía la apoptosis de células tumorales. Al complejo lo llamaron HAMLET (Human Alpha-lactalbumin Made LEthal to Tumor cells) una desviación de la alphalactalbumin con ácido oleico que penetra hasta el núcleo de las células que son sensibles a la actividad tumoral e, interactuando con las histonas, acaba destruyéndolas.

El alumbramiento fue jubiloso a la par que polémico. La comunidad científica no estaba por dar crédito mundial a un crepúsculo universitario de investigación primaria. Sólo el poder empírico del estudio y los numerosos artículos publicados por prestigiosas revistas médicas acabaron por convencer a los reputadísimos pero escépticos oncólogos e investigadores reacios al descubrimiento. Uno de ellos fue el vicepresidente de la Sociedad Estadounidense contra el Cáncer (SEC), John Stevens, quién inmediatamente viajó a Suecia:

“[…] No había oído hablar antes de la Universidad de Lund, pero comprobamos que Catharina Svanborg y su equipo eran científicos talentosos y dedicados, y que su descubrimiento era fascinante, por eso no tuvimos inconveniente en conceder la subvención (200 millones de dólares) […]“ John Stevens Vicepresidente de SEC

Cuatro años más para convencer a la comunidad internacional de los poderes del HAMLET y, al mismo tiempo, explorar la forma de convertirlo en un tratamiento aplicable al cáncer y a las enfermedades infecciosas. Así nació “HAMLET Pharma AB”, la sociedad encargada de las nuevas investigaciones.

“Esta sustancia elimina a muchos tipos de células cancerosas. Ha funcionado en todos los cánceres en que la hemos probado: pulmón, garganta, riñón, colon, vejiga, linfoma, leucemia etc. Pero la reacción de las células cancerosas en el laboratorio, no indican necesariamente la reacción de los tumores en las personas” “La única forma de saberlo es probarlo en seres humanos. Quizás sea posible realizar un estudio piloto de seguridad en pequeña escala, dentro de poco tiempo. Tal vez unos 6 meses. No quisiéramos tener que esperar años […]” Catharina Svanborg marzo 2004.

Rebuscando un poco por la red encuentro que, en septiembre de 2006, la multinacional “Natinmune” (especialista en tratamientos proteínicos para cáncer y enfermedades infecciosas, y perteneciente al HoldingNovo Nordisk Foundation) compró “HAMLET Pharma AB” y con ello todas sus patentes y desarrollos; y anunció la investigación y preparación de un compuesto basado en el HAMLET para su futura industrialización y comercialización. Nada se sabe hoy de sus progresos, estudios y ensayos. ¿?”

Por lo menos, me gustaría saber cuál ha sido el final de la investigación. Prometo buscar información al respecto. Si alguna(o) encuentra alguna noticia sobre el tema, ¿me ponéis al día?.

¿Acaso te pedí consejo?

Porqué será que cuando la gente ve a una madre con un bebé, o una pareja con un bebé, o quien sea con un bebé, enseguida le nace el impulso irresistible de dar consejo. Y quien dice dar consejo, dice opinar, poner malas caras, mostrarse condescendiente…
Da igual que los “opinadores” sean jóvenes o viejos, tengan muchos, pocos o ningún niño, tengan deseos de tenerlos o piensen que tenerlos es lo peor del mundo, hayan leído algún libro sobre el tema o sean analfabetos, da lo mismo que sean hombres o mujeres, ellos están convencidos que lo harían mejor que tu, o como mínimo que tu no lo estás haciendo bien.
Vas por la calle un día de sol radiante en este invierno lluvioso, feliz, enamorada de tu bebé, mirándolo amorosamente, acariciando su pequeño cuerpo pegado al tuyo, sintiendo su calor a través de la ropa del foulard y cuando paras en un semáforo se te acerca una mujer a la que sonríes porque te recuerda a tu abuela y estás convencida que viene a decirte que es un niño precioso y lo que te suelta con cara de perro es : no se como lo llevas ahi todo encogido, mejor iría en el cochecito. Sigues caminando intentando alejarte del mal sabor de boca que te ha dejado el comentario, has quedado con una amiga y no vas a estar de mal humor, sentadas en una terraza te pregunta que si el bebé te deja dormir y le dices que si, bueno, cada dos horas te busca, hasta que encuentra la teta y se pone a mamar. Uhmm primera cara rara, al final se decide y te pregunta: ¿es que duerme con vosotros?, pues si, si, desde el primer día, lo dices sonriendo, es tu amiga, ahh no estás preparada para lo que sigue, pues yo no veo bien que el niño duerma en vuestra cama, a ver cómo lo sacais luego, mejor acostumbrarlo desde el principio. Se me olbida decir que la chica no tiene hijos, ni la más mínima intención de tenerlos y que por supuesto no tiene ningún tipo de información, aún así, se cree con la obligación de aleccionarte. No lo entiendo. Intentas salir de la situación haciendo alguna bromita y sin dar más explicaciones, poniendote una nota mental de enviarle en un mail todos los enlaces que hablan de las bondades del colecho, y nada sigues de camino a visitar un familiar, y allí con media familia reunida, ya es la bomba: – ¿que no quiere el cochecito? pues ya puedes ir acostumbrandolo, o vas a llevarlo encima cuando pese veinte kilos ¿que lo duermes en brazos? más de lo mismo ¿que “todavía” no le das cereales? se te va a quedar pequeño, que solo de leche no viven los niños, que va poco abrigado, mejor le pones.. que va muy abrigado yo de ti le ponía…

Todo el mundo o mucho mundo se cree con la “obligación” de aleccionarnos, pues bien, señores y señoras, chicos y chicas, perros y gatos, yo y las madres recientes del mundo os liberamos de tamaña empresa. Soltad esa ardua y pesada carga, no sufrais más por nosotras, no esteis en ese “sinvivir” perpetuo que os corroe y no os deja ser felices, salid al mundo y sonreid, sin temer por nuestros pequeños, que de ellos ya nos encargamos nosotras.
Eso si, no os preocupeis si en algún momento tenemos alguna duda, acudiremos rapidamente……………………… a un especialista.

Y a vosotras mis compañeras de maternidad, quien mejor que nosotras va a saber si lo mejor para vuestro pequeño es el cochecito o el fular, cogerlo en brazos o no, abrigarlo o llevarlo en manga corta, empecemos a creer de verdad en nosotras en nuestro instinto, en nuestros sentidos. Quién mejor que nosotras para conocer a nuestros hijos, quien más que nosotras pasa todo el día pendiente de cómo respira, como mira, como duerme nuestro hijo. Quién sabe mejor que tu, qué significa ese pequeño gesto, nadie, sólo tu….bueno, he de hacer una concesión, también lo saben muchos papás :)