Démonos permiso para ser, seamos mujeres

Dice Laura Gutman:

Las mejores oportunidades para que cada mujer se conecte con los aspectos más naturales, animales, salvajes de su ser esencial son el parto y la lactancia.

Dar de mamar es dejar aflorar nuestros rincones ancestralmente olvidados o negados, nuestros instintos animales que surgen sin imaginar que anidaban en nuestro interior.

Dar de mamar es despojarse de las mentiras que nos hemos contado toda la vida sobre quiénes somos o quiénes deberíamos ser.

Necesitaremos atribuirnos el permiso para ser lo que queremos, hacer lo que queremos y dejarnos llevar por la locura de lo salvaje.

Y yo no podría estar más de acuerdo. Tener un hijo te cambia, de eso no tenía ninguna duda. Lo que no sabía era cuánto te cambia. Ni siquiera me veo igual al mirarme en el espejo, y no, no es que se me hayan quedado kilos acumulados despues del parto, de hecho ahora estoy más delgada. Me veo diferente porque por primera vez en mi vida me gusto, me quiero.

Ser madre ha hecho que deje de lado las cosas que no importan, todos esos accesorios que cargamos por la vida, los miedos a no gustar, la angustia de no ser suficiente, el espejo que no nos hace tan delgadas, tan esbeltas, tan “estupendas”. Todo eso se quedó en algún sitio entre el paritorio y mi casa. No consigo ver cual fue el momento exacto, aunque tengo claro que no fue antes de ver esos pequeños ojos oscuros, profundos y sabios que me miraban.

Ahora soy la que soy,  ni la que imaginaba ser, ni la que pretendía delante de los demás, soy la que soy y me gusta serlo.  Mujer por encima de todo, feliz de serlo, enamorada de la vida, porque la vida me trajo este regalo de ella misma que es mi hijo. Soy parte de la Tierra, así lo siento, como si ahora tuviera las raices bien ancladas en ella, y las ramas danzando en el viento, me siento poderosa, sabia, amada.

Tanto tiempo nos hemos pasado intentando ser como los hombres, que nos hemos olvidado que lo que de verdad somos es mujeres y que no solo no hay nada de malo en serlo, sino que es maravilloso. No, no somos iguales, somos mujeres.  Y deberíamos sentirnos orgullosas de serlo. No somos iguales, pero no somos inferiores. Quién puede atreverse a decir eso cuando són nuestros vientres los que dan la vida, y son nuestros pechos los que han alimentado, aliviado, acunado  a toda la humanidad.

Queremos cambiar la idea que los hombres, algunos, muchos hombres, han extendido sobre las mujeres, empecemos por cambiar nosotras, empecemos a creer en nosotras, en nuestros cuerpos sabios que guardan la sabiduria de la vida, en nuestras intuiciones a las que hemos dejado de lado, en nuestras hermanas a las que hicimos enemigas, tanto a pesado la opinión de ellos, que hasta entre nosotras nos despreciamos. Seamos MUJERES, amorosas, guerreras como leonas, femeninas, locuaces, introspectivas, profundamente terrenales, y partiendo de la tierra absolutamente espirituales.

Démonos permiso para ser, ser lo que de verdad somos: MUJERES, sin miedo, sin verguenza: MUJERES. para desde nuestra femineidad, cambiar de nuevo la humanidad… O almenos para ser de verdad, autenticamente felices.


4 thoughts on “Démonos permiso para ser, seamos mujeres

    1. 🙂 Escribo esto porque necesito compartir, claro, porque me explota dentro, pero también porque mi deseo es que vosotras también esteis ahí, en ese lugar al que solo llegamos desde el amor.
      Un abrazo!!

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