Necesitamos…

Necesitamos seres humanos despiertos, conscientes, libres, seguros de ellos mismos.  Por eso nuestra labor como madres, y la labor de las doulas como acompañantes de madres, es tan importante, tan valiosa, hemos de creernos esto que ya sabemos, aunque a veces nos lo sigamos cuestionando.

Somos mucho más que un cuerpo que contiene a otro, somos el refugio, la cueva cálida, la ventana soleada, desde donde nuestros hijos, van a mirar el mundo por primera vez. Nuestros pechos no són solo fuente de alimento, sino piel suave donde reponerse del llanto, donde aprender que pase lo que pase, hay un lugar donde serán acogidos, acariciados y amados.

Las madres amamos a nuestros hijos, nos deshacemos y rehacemos en caricias para ellos, y ellos, esos pequeños, que aún no saben hablar (ni falta que les hace) nos devuelven todo ese amor multiplicado, haciendo que nuestros corazones se ensanchen un poco más, un poquito más día a día, tanto, que nunca antes hubieras dicho que se podría amar así. La maternidad no acaba, ni empieza despues del parto, en el embarazo somos madres, tras el parto continuamos siéndolo, es la continuación, la reafirmación de nuestro compromiso con la Vida, de cómo asumamos ese compromiso, depende en gran parte el futuro de nuestros hijos.

Para ese tiempo, además de con nuestros hijos, las madres contamos con las doulas, madres de las madres, cálidas mujeres, que dedican su tiempo a acompañarnos en las alegrias y las dudas, en ese dia a dia tan especial que rodea a un embarazo, que nos recuerdan  lo sabios que son nuestros cuerpos cuando se abren  a una nueva vida, las doulas, que  nos hacen conscientes del poder y la fuerza que tenemos las mujeres siempre y todavía más cuando un pequeño llega a nosotras.

Necesitamos, os necesitamos, a todas y cada una de vosotras, tan iguales en vuestra intención, tan diferentes especiales, únicas, en vuestros modos de acompañar, sostener. Cálidas, amorosas, madres de madres, la madre que quise y no fue tiene cuerpo de doula, todas encontraremos esa madre en una doula dispuesta, que nos acompañará y escuchará sin juzgar, dándonos la calidez que a veces no sabemos encontrar solas, y el apoyo que a menudo no nos dejamos tener, sus brazos están aqui cercanos, prestos a  restablecer el equilibrio .

Necesitamos nuevas vidas, que al unirse a la corriente del mundo, se sientan, se quieran, para ser capaces de no perder su riqueza individual, para ser lo que son, sin temer su diferencia, para que se sientan orgullosos de ser especiales, para eso nosotras tenemos que crecer con ellos, apoyarlos, sostenerlos, hasta que decidan caminar por su cuenta y aún entonces seguir disponibles, a la distancia que ellos decidan para que encuentren una vez más nuestra piel cálida y protectora cuando el mundo les abrume.

Y antes, mucho antes de que eso pase, seremos nosotras las abrazadas por otra bella mujer, que un buen día sintió que su vocación era estar disponible para nosotras.

Raquel Tasa
8 de Julio de 2010

 

 

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