Mi Maestro

¿No os había contado?, tengo un Maestro.

El me ha enseñado que no hay más momento que ahora, ni cosa más importante que lo que nos ocupa en este momento, porque quién se acuerda de lo que pasó hace un instante, y quién sabe lo que pasará en un rato. Mi Maestro es pura emoción, nada mental entorpece su visión, así que llora cuando el cuerpo se lo pide, sin pedir disculpas, sin mesura, porque el dolor, la necesidad, la querencia es intensa y lo apura hasta el fondo. Ahhh pero mi Maestro sonríe casi siempre, y me rindo ante él cuando lo hace, porque sus sonrisas me dan la vida, me tonifican, me hacen subir a la nube más esponjosa y quiero más, siempre más, y cuando ríe, el mundo entero está en su carcajada, en su boca abierta, en sus ojos brillantes, y me sumo a cada carcajada haciendome grande, inmensa, porque soy capaz de provocarlas, y él me las regala cada día, a cada rato, sin medirlas, sin pedir nada a cambio.

Hasta ahora no sabia del valor profundo del ahora, ni de lo valioso que es vivir poquito a poco, sin prisas, sin relojes, dejándome llevar de sus ritmos sabios, sin exigir imponer los míos absurdos. Y es ahora cuando me siento más persona que nunca, si es que esa palabra sigue teniendo algun valor.

Mi Maestro no castiga…no castiga nunca, reclama lo que necesita con sonrisas  y si no escuchas grita, llora, por eso procuro estar atenta para proporcionarle aquello que reclama, antes de que se desborde, y entonces y aún cuando me he retrasado, me regala sonrisas, porque aquello ya pasó, ya no quiere recordar, ahora es ahora, y ahora tiene mi pecho saciando su hambre o mi brazo alzando su cuerpo.

Me ha enseñado que el ser humano es juguetón por naturaleza, salvaje, suave, mimoso, libre, que cuando das una caricia, al darla también te acaricias a ti mismo, y así mientras le alimento de esta leche que me nace sólo para él, que nunca tiene fin, ambos nos acariciamos y nos damos las gracias, hasta que el sueño le vence y duerme como hace ahora, y es ahora cuando al mirarlo todavía me parece más sabio.

Tengo un Maestro grande y sabio aposentado en un cuerpo chiquito, al que veo crecer día a día, me enamoré de él hace nueve meses, y aún antes ya lo quería y aún antes de antes, lo presentía y lo amaba. Ahh direis, pero si lo ama, entonces no es Maestro, está cegada, pero no, lo siento, no teneis razón, el amor no ciega, abre los ojos, y nunca antes había estado tan despierta.

Raquel Tasa
17 de agosto de 2010

17 thoughts on “Mi Maestro

  1. Llevo unos cuantos posts sin comentarte, y nunca por falta de ganas😦 pero de hoy no pasa: lo que has escrito es PRECIOSOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO🙂

    Me siento bien por tí, porque sientas lo que sientes, y por mí, porque te entiendo perfectamente.

    Un beso!!!

  2. Hola!! me encantó el texto!!! es precioso!!
    me gustaría compartirlo en mi facebook con tu autorización y con tu autoría, ya que se viene el dia de la madre! (en argentina por lo menos)
    Un abrazo!!

      1. Muchas gracias!!
        aún soy “madre en potencia” ya que no tengo niños todavía, pero seguro que no falta mucho….
        Cariños!! y Feliz día a todas las mamás!! biológicas y mamás de corazón!!

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