Prólogo de Rosa M. Jové, para “Una nueva maternidad”

Una vez empezada la aventura de este libro, pensamos que sería genial contar con una mujer-madre que nos prologara, una mujer con la que nos sintieramos identificadas, de las que nos gustaran sus obras y sus hechos. Enseguida salió el nombre: Rosa M. Jové, todas hemos leído sus libros, me pareció que era, a pesar de ser tan conocida en los círculos maternales, una mujer accesible y amable. Y aqui está, este maravilloso prólogo que ha escrito para nosotras, las quince de La Tribu.
Desde aqui, quiero agradecerle de nuevo haber participado con tanto entusiasmo de este libro, pese a su atareada agenda, gracias por los mails, las llamadas y sobre todo por un prólogo que nos ha emocionado a todas, y espero os emocione al resto.

Gracias Rosa!!

Y aqui, lo teneis, aqui está el maravilloso prólogo de esta gran mujer :

PROLOGO: UNA NUEVA MATERNIDAD

Por Rosa Jové

La primera vez que vi este maravilloso manuscrito estuve de acuerdo con lo que se dice en el epílogo: no deja indiferente. Guste o no guste, te remueve hasta lo más hondo. En muchas de sus páginas algunas nos veremos reflejadas y nuestros ojos se humedecerán conforme avance la lectura. Otras, menos afortunadas, no sentirán tanta emoción pero seguro que tendrán material para reflexionar. Ante estas páginas la neutralidad no existe.

Porque se trata de madres que, más que desnudar su alma, se la arrancan para que el mundo vea bien clarito lo que sienten, lo que son o lo que quieren ser. Mujeres valientes que no se acomplejan y que se rebelaron en su día para ser mujeres y madres tal y como ellas querían y no como se les quería imponer.

Son historias de quince hadas de la maternidad que entre pañales y pucheros, entre trabajos varios y noches sin dormir invocaron al duende de sus sentimientos que se hizo visible en forma de letras y espacios. Son hadas verdaderamente mágicas pues encuentran tiempo para todo, saben de juegos y canciones y curan dolores de barriga con un dulce beso que sale de sus labios. En este libro, además demuestran que escriben como los ángeles.

Al igual que las hadas son invisibles a los ojos humanos no entrenados y por eso solo se reconocen entre ellas o las reconocen aquellos a quienes aman. Quizás uno de los objetivos de este libro es que la gente las entienda y las ame para así poder empezar a verlas. Pero no solo a ellas, sino también a las que son igual que ellas. Porque este mundo está poblado de miles de hadas, lo que sucede es que no todas se atreven a escribir. El objetivo es hacer visible lo que parece ser que hoy aún no se sabe ver.

Es curioso constatar cómo algunos textos están escritos desde la primera persona, desde la madre que se habla a ella misma. En otros es la madre que mantiene una conversación con su bebé y en otros con la sociedad. Porque cada una escribe lo que siente, lo que quiere escribir y a quien quiere escribir. Hay textos más intimistas y poéticos, textos más reivindicativos y prosaicos, pero todos destilando magia.

Me gustaría elegir una frase, un trocito de texto para que las personas que lean este prólogo puedan empezar a saborear lo que les espera. Pero…¿Cómo elegir solo uno? Si antes hablaba de 15 hadas he de mencionar ahora que este libro lo forman 46 pequeñas obras de arte. Elegir un fragmento de cada una quizás sería más correcto, pero tampoco haría justicia a la obra.

Me decido, pues, por buscar un resumen que los abarca a todos y me viene una palabra a la mente: amor. Lea el texto que lea sale el amor (sobre todo el amor maternal, pero también otros tipos de amor). Destila amor por los cuatro costados. Creo que si este libro fuera como una bolsita de té, haría una deliciosa infusión de amor.

Lean, emociónense, aprendan y amen. Eso es lo que van a encontrar en las siguientes páginas, nada más y nada menos.

Lleida, primavera de 2011.

Anuncios

Madres que dan a otras madres

madresqdan-350

Durante años me creí eso tan extendido, incluso entre nosotras mismas de que no hay peor enemigo para una mujer que otra mujer. Claro, tenía a un par de amigas íntimas, pero en general rehuía de las mujeres, sobretodo de los grupos de mujeres. Me sentía intimidada, juzgada, mal.

Esa percepción se prolongó hasta que fuí madre. He de decir que soy de ese grupo de afortunadas a las que la maternidad les ha removido hasta los cimientos y que para mi, ser madre ha supuesto renacer.
Fui madre y quería amamantar, mi cuerpo y mi hijo fueron sabios y me lo pusieron un poco, solo un poco difícil, las tomas eran dolorosas, llorábamos él y yo, y finalmente yo acababa mordiendo mi mano para aguantar el dolor. Pero amamantar NO ha de ser doloroso, sino un placer para ambos. Así gracias a eso descubrí los grupos de lactancia, grupos de apoyo madre a madre.
La asesora fue dulce y comprensiva, me ayudó con la posición y el agarre, y allí me reencontré con la femineidad en su estado más puro, más generoso, porque no hay nadie en el mundo más agradecido que una madre que se ha abierto a la vida desde sus entrañas y cuando una está plena, feliz y agradecida, lo que le nace es compartir y dar, dar, dar.

Los grupos de mujeres son sanadores, los grupos de madres están llenos de una energía y una fuerza que yo no había visto munca antes, hasta el punto de que dos horas reunidas así, te devuelven el valor que ya tenías pero que habías olvidado que tenías.

Me han ayudado muchas mujeres en este camino y de todas he aprendido.
Es bonito poder compartir parte de lo recibido, a las que te lo dieron o a otras que vienen a caminar contigo, estamos construyendo entre todas, casi sin darnos cuenta, una enorme “red de favores”, ¿todavía crees qe no podemos canviar el mundo?

Compartir todo esto no es ser generosa, no hay placer más grande en el mundo que dar. Seamos egoístas pues, y demos sin tener venguenza de dar.

El mundo lo mueven los individuos, cada una de nosotras, puede hacer un mundo un poco mejor, porque la tierra no es esa inmensa bola que vemos en las fotos de satélite, la tierra, la sociedad es cada una de nosotras, cada pequeño grupo que forma parte de otro grupo y este de otro.

No vale decir yo no soy nada, TU eres TODO, me ayudaste, te ayudé, y ayudaremos a otras y esas otras a otras, porque sí, porque nos apetece, porque somos mujeres, porque somos madres y a las mujeres y a las madres, nos gusta DAR.

Felicidades!!

¡Felicidades a todas las mamás!

A las que ya tienen a su hijo y a las que lo esperan desde el cuerpo y desde el alma.
Enhorabuena por compartir día a día con vuestros pequeños maestros, de los que tanto aprendemos aunque a veces el camino sea arduo. Este es un día feliz, pero qué día no es feliz cuando tienes la dicha de compartirlo con ese ser maravilloso que te ha nacido de las entrañas.
Hoy es un día para celebrar la dicha de ser madre, para que nos reconozcan y reconocernos. Para que cuando el señor ministro de educación felicite hoy a su madre le pregunte si ella lo hubiera dejado nada más nacido en otros brazos. Para que cuando le regale el ramo de rosas en nombre de sus hijos a su mujer  le pregunte si se sentiría felizmente reconocida, liberada e integrada en una sociedad que para garantizarle su vida profesional no se le ocurre nada más que separar de su cuerpo cálido el cuerpo indefenso y a medio hacer de su bebé .

La maternidad es un privilegio de las mujeres, un don que se nos otorga, y la maternidad no acaba cuando el bebé llega a este mundo frío, en realidad empieza, es entonces cuando más cuidados necesita puesto que de repente sus necesidades están al descubierto, y nadie mejor que una madre para cubrirlas. La maternidad es un lujo, las madres somos el bien más preciado de la humanidad, sin nosotras la sociedad en pleno no existiría, y en lugar de cuidarnos y ayudarnos a nosotras y a nuestros hijos, es la misma sociedad la que no para de ponernos trabas.
No hay una cultura respecto a la maternidad en esta sociedad tan moderna y tan civilizada. Me llama mucho la atención las veces que he ido a Turquía la manera cómo la gente trata a las embarazadas y a las madres, ninguna mujer en este estado en el transporte público viaja de pie, todo el mundo ofrece su asiento, de hecho no habría ni que poner asientos reservados, todos ven en ella la continuidad de ellos mismos y la cuidan. Esta no ha sido mi experiencia en España, ni embarazada, ni con mi hijo pequeño. Y esto es solo un síntoma más de cómo nos ve la sociedad, la pequeña punta del gran iceberg en la que lo que prima es la “producción” en cadena, la despersonalización.

Felicidades a todas las que os habeis atrevido a ejercer vuestro derecho a ser madres. Felicidades a todas las valientes que os atreveis a vivir vuestra maternidad como os place y no como dicta la sociedad. Felicidades a las que habeis logrado de veras conciliar maternidad y trabajo, buscando las maneras que no son las que nos “ofrecen” desde los gobiernos.

Felicidades a todas las preciosas mujeres que un día os abristeis a la vida y la sentís gozosa en vosostras y a vuestro alrededor.

Felicidades mamás!! a todas y cada una de vosotras por ser dadoras de vida… y felicidades a todas aquellas mujeres que nos acogen en nuestro camino en la maternidad. A todas las doulas que nos acompañan sin juzgar, solo dándose para que nosotras a nuestra vez podamos dar.

Felicidades!!!!