El caos, asumirlo o morir

Una de las cosas que descubres rápido al ser madre, nada más volver a casa, es que ya nada va a ser como antes,en muuuchos sentidos, y uno de ellos es que nunca la casa estará tan ordenada, ni la ropa doblada, ni los platos fregados, ni la comida a tiempo, a no ser que te la hagan. Lo descubres y no le das importancia, la oxitocina, el amor que te nace cada vez que miras a ese bebé de ojos grandes, todo lo minimiza, y está bien. Todo está bien.
Tus días transcurren deslizándose en un suave, no hacer, en el que haces mucho, das de mamar, miras sus manos, cambias el pañal, observas ese cuerpo perfecto, das de mamar, echas un sueñecito con tu bebé arropado en tus brazos, cambias el pañal, das de mamar, te das una ducha, le pones ropita nueva, cambias el pañal, das de mamar, sales a la calle, respiras aire fresco, le sonries al sol, miras a tu bebé y lo llenas de besos, caminas con él en el fular, das de mamar, paseas un poco, te sientas en un banco, sonries a todo el que pasa, porque eres la orgullosa madre, la que se siente poderosa y fuerte porque acuna a su bebé y vuelves a casa dos pañales y unas cuantas tomas después. Y todo sigue allí… sin hacer…pero qué importa.

Pasan los meses, meses en los que has ido trampeando con las tareas de la casa, incluso hubo una temporada que tu bebé y tu os lo convinabais y metido en el fular te acompañaba mientras tu hacías, y casi, casi llegabas a todo, pero un buen día cambió de nuevo los ritmos y de nuevo el caos se apoderó del lugar.
Aixxxx, te sientas soplando en el sofá y ahora sí, ahora te molesta el desorden, miras alrededor y se hace una montaña, es el caos campando a sus anchas por tu salón.
Molesta, sí, molesta mucho, pero no puedes hacer nada, los días se hacen cortos, no sabes muy bien que has hecho, pero no has parado, y el salón sigue revuelto. El salón, la habitación, el baño… nada está como según tu debería estar….

Ahhh el caos!! Es entonces, cuando un día te sientas, miras de nuevo, y empiezas a asumir, que el caos está bien, que es una palabra con mala prensa, el caos no es malo en si mismo, es que no nos lo han vendido bien. Es como las arañas, pobres arañas, un buen publicista es lo que les haría falta y entonces ya veríamos🙂.
En serio, nuestros hijos vienen aqui a enseñarnos… si nos dejamos, y una de las cosas que nos enseñan, es que no hay reglas, porque hoy a esta hora hagas algo, no quiere decir que siempre tengas que hacerlo el mismo día a la misma hora. La ropa planchada está muy bien, pero si eso va a hacer que no puedas jugar con tu bebé un rato, mejor que se quede arrugada, barrer y recoger, limpiar y fregar son cosas que cualquiera puede hacer, pero estar en sintonía con tu bebé, ofrecerle el calor, los juegos, la mirada atenta que tu puedes ofrecerle, sólo lo puedes hacer tu.

Así que bienvenido el caos, dentro de un tiempo, de unos años, tal vez establezcamos un nuevo orden dentro del caos, pero ahora, ahora bienvenido el caos de las conversaciones entrecortadas de las mamás cuando nos juntamos a compartir, bienvenidas porque nos traen nuevas conversaciones que no imaginábamos y bienvenido ese desorden que nos permitimos, porque lo importante, lo importante no es el orden, si no la vida que respira en ese caos.

De todos modos…  solo por preguntar eh, no vayais a pensar…..¿queda mucho para volver al orden?

Raquel Tasa
6 de Julio de 2011

11 thoughts on “El caos, asumirlo o morir

  1. Qué bien lo has explicado… nosotros también vivimos sumidos en el caos y cada tanto mi compañero y yo nos decimos el uno al otro: “Has visto como está todo?! Tenemos que hacer algo!” pero se nos van las horas y no las pillamos, se nos escapan, y el desorden, como bien dices, campa a sus anchas. Si estamos bien, no nos importa, pero falta que tengas el día cruzado, que entonces, no haber pueso aún la lavadora es un drama! En fin… no puedo contestarte, no tengo ni idea de hasta cuando dura el caos en la maternidad/paternidad. Un beso

  2. Buff! yo la mayoría de los días, dopada de amor materno, no veo el polvo de los muebles, los juguetes del suelo, e incluso logro ver a través de los cristales de las ventanas. Otros días piso un juguete pringoso o me encuentro sin calcetines limpios y se desata el cataclismo. ¿dónde quedo mi vida tan ordenadita, tan limpita, tan previsible? ¿dónde quedaron esas conversaciones sesudas de horas y horas con las amigas? deben estar por ahí, enterrados entre humor, flexibilidad, paciencia y… montañas de platos por fregar. Espera, que estaba yo diciendo… a sí… no creo que vuelvan en muuuchooooos años.😉

    1. .)
      Es verdad, a veces no importa nada y otras se sube una por las paredes…. hoy hemos tenido un buen día de paseo y de repente nada era demasiado importante, bueno si, lo importante era estar juntos todo el día riendo🙂
      Besos, gracias por pasar🙂

  3. Mi hija mayor tiene 6 años y la pequeña 2 y medio… el caos es total. Y eso que tenemos ayuda para aspiradora, baños, plancha… La cocina si que es sólo nuestra…
    El caos alguna vez ha sido dominado puntualmente pero dura pocos días…paciencia. Como dices ¡Miremos con otros ojos al cacao del caos!!

    1. Así que no se pasa eh!! hoy hemos salido del caos para hacer la primera incursión en la pelu, nunca lo había llevado conmigo, me parecía imposible, y ha sido chulo, sin estrés, con mucha curiosidad… luego hemos comido juntos por ahí, hemos jugado por la calle, hemos comprado libros. De repente he pensado que se hacía mayor y que no me importaba el caos🙂

  4. Soy mamá hace 5 meses. Mi hija es un privilegio y la verdad, ya no me importa ni siquiera como me evaluen en el trabajo, sólo que lo hagan lo suficientemente bien para no perderlo porque ella lo necesita. Pero ver esos ojos llenos de risa al llegar a casa, eso, no me lo pueden pagar con nada.

  5. A mí el caos al principio me costó un malestar general muy fuerte, ni siquiera quería estar en mi casa!!!! Y cuando empecé a trabajar después de la baja maternal, con el corazón roto por tener que compartir mi tiempo con otros quehaceres y obligaciones, comprendí que la cosa iba a ir a peor….. así que, simplemente, “pasé”. Lo asumí. Y desde entonces (aunque haya días que desees tener “la cuadra”, como yo llamo cariñosamente a mi casa, un poquito mejor), soy más feliz. Cuando vuelvo de trabajar no me pongo a limpiar, cocinar y demás. No. Me dedico a besar, abrazar, estrujar, achuchar, escuchar a mi niño, el amor de mi vida, y le dedico a él el 99% de ése escaso tiempo que nos queda y que se nos escurre de las manos sin querer.

  6. Yo llevo cuatro meses en medio del caos. El fin de semana, con ayuda del papi, la cosa mejora, pero el lunes a última hora ya vuelve a ser un caos.
    Ah, y sigo intentando sacar tiempo para poder limpiar las juntas del suelo de la cocina, pero todavía siguen medio grises. Que más da que no parezca recién puesto, si me paro a limpiarlo no puedo estar con mi peque, que es muy listo y se queja cuando no hay nadie con él

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