Las buenas intenciones

libertad

El mundo está plagado de buenas intenciones, las mujeres especialmente estamos cargadas de ellas, pero las intenciones son eso “intenciones” por si solas no materializan nada. Aún así las tomamos como algo con suficiente cuerpo como para aferrarnos a ellas y vivimos con eso, hasta que alguien o algo se cruza en nuestro camino con buenas intenciones y con algo más, y vemos como nuestras buenas “intenciones” se desvanecen como nubes de humo y lo que queda entonces es un ego herido.

España es un país joven, joven en el sentido de que durante años hemos sido tutelados, dirigidos por un gran “padre”, un padre dictador, no había que tomar decisiones, las tomaba otro por nosotros, luchábamos para librarnos de esa dictadura, lo conseguimos pero al parecer seguimos sintiéndonos huérfanos de padre. Queríamos libertad, pero para ser libres tenemos que ser responsables, responsables a cada paso, de cada acto, no hay nadie a quien pedir explicaciones, ni a quien quejarse, ni a quien gritar y por supuesto toda la gloria de nuestros actos es sólo nuestra y eso en verdad es glorioso.  Inevitablemente no puedo dejar de pensar en el modo en el que muchas de nosotras queremos educar a nuestros hijos, queremos que sean libres, les damos opciones, pero sigue flotando en el ambiente ese olorcillo a rancio que no acabamos de quitar de en medio. No podemos crear un nuevo estilo de crianza si antes no nos criamos a nosotros mismos.
Nos hemos hecho adultos pero no hemos madurado, madurar significa ser responsable de todos nuestros actos y asumir lo bueno y lo malo y aprender a perdonarnos, sin cubrir lo que no nos gusta con un velo, o encerrarlo en un baúl o pretender lanzarlo lejos.
Asumir que los demás también son libres de tomar sus propias decisiones y que coincidan o no con las nuestras forman parte de esa persona y seguir aceptándola en su globalidad.

Estos días se ha puesto de manifiesto que muchas de las mujeres que trabajan para el bien común de otras mujeres, muchas de ellas de un modo voluntario y en colaboración al parecer no estaban tan de acuerdo con estas colaboraciones o con la presencia de las otras en sus mismos ambientes, comadronas, doulas y asesoras trabajan cada una desde una perspectiva diferente para el bienestar de otras mujeres que en un momento dado requieren su presencia.
Según mi parecer ninguna de estas profesiones está reñida entre si, tampoco el modo de ejercerla, ya sea voluntariamente o también voluntariamente pero de un modo remunerado. Cada una da en la medida que puede, está claro que lo normal si ejerces esa ayuda de un modo voluntario será que un dia u otro necesites emplear tu tiempo para conseguir el dinero que necesitas para vivir dignamente, llegado ese punto tienes dos opciones, o sigues con algo que sabes hacer maravillosamente pero de forma remunerada o te buscas un trabajo gris que no te gusta, que cualquiera puede hacer pero que te proporciona dinero. Y así todo el mundo pierde, pierde la mujer que ejerce un trabajo voluntario y pierden todas las madres que podrían haber gozado de su presencia y su apoyo.

Cada mujer es diferente, cada madre o futura madre está inmersa en un proceso de transformación y tiene todo el derecho del mundo a estar acompañada en ese proceso por quien escoja, con título o sin título, tener un título no es garantía de nada en ninguna profesión, las carreras no valoran la empatía, ni la experiencia, conozco mujeres-madres que jamás han asistido a clases de lactancia, pero son madres y han lactado y han vivido en un entorno donde todavía no se había perdido la natural costumbre de lactar y desde luego tienen toda la empatía que proporciona la oxitocina en la maternidad, son maravillosas asesoras, no tienen grupo de lactancia, ni se anuncian en ningún lado, algo que nos perdemos todas por cierto, y ahí están. Como representan ninguna amenaza para nadie, como no van a ser remuneradas económicamente por ello, nadie se mete con ellas, pero ahí están.
Entonces, el problema es ¿asesorar o cobrar por ello? Y porqué eso es un problema. Respira antes de contestar. Has respirado? ya ahora dime, o mejor contestate a ti misma, porqué te sientes amenazada por eso.

Doulas y comadronas acompañan la maternidad desde diferentes aspectos, es cierto que una buena comadrona es a la vez doula, pero sinceramente, cuántas hay de esas en este país, estoy convencida de que todas ellas lo hacen desde el modo mejor que pueden, venimos de unos tiempos en los que no solo se infantilizaba a las mujeres, se infantilizaba a todo el mundo en general, especialmente a las mujeres, no solo estoy hablando de hombres que ejercen su poder sobre mujeres, eso lo asumimos todas, estoy hablando de mujeres que ejercen un poder y una fuerza mucho más agresiva que ellos sobre las mujeres, venimos de eso y eso sigue flotando y dejando poso en todos y cada uno de los rincones de este país, en profesiones que se han desligado de las costumbres y han venido de nuevo desde las manos de los hombre todavía más. He oído mil casos de mujeres que lo pasaron mal en su parto de la mano de otras mujeres, y también por suerte mujeres encantandas con aquellas otras que las acompañaron en las mismas lides, pero siento decir, me apena decir que los casos en negativo superan con creces a los otros. Por eso nació la figura de doula, porque se echaba en falta a alguien amoroso, responsable a tu lado cuando estás en el momento más importante, poderoso y a la vez vulnerable de tu vida: el parto.
Son profesiones complementarias y ambas deberían nutrirse entre sí, no generar conflicto. Y si ese conflicto existe deberíamos mirarnos una a una, en la intimidad de nuestras casas, ser sinceras y ver qué es lo que realmente nos está pasando.

En verdad pienso que estas tres profesiones están destinadas a desaparecer, que deberían desaparecer, cuando de verdad las mujeres, la sociedad madure y sea consciente de lo importante que es la maternidad y no lo crea desde una perspectiva intelectual, sino que lo interiorice y lo viva desde el cuerpo, TODOS , no solo las mujeres.
Entonces de verdad empezara la nueva era que todos pedimos a gritos y en la que al parecer no nos ponemos a trabajar.
Porque para eso señores y señoras, cada uno de nosotros, todos y cada uno tenemos que ser maduros y responsables de nuestros actos, y dejarnos de grandes aspavientos tanto en lo bueno como en lo malo y en la intimidad de cada uno de nosotros empezar a trabajar para ser de verdad PERSONAS, si es que eso de verdad significa algo.

P.D. He de decir que soy doula y asesora de lactancia, aunque actualmente ejerzo en contadas ocasiones.

Raquel Tasa. Agosto 2014

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

One thought on “Las buenas intenciones

  1. Las comadronas o matronas no desapareceran jamas. Quienes estan destinadas a desaparecer son las doulas o asesoras maternales, de hecho ya desaparecieron evolucionando a la figura que nombro en primer lugar: la matrona. Las madres que aconsejan a otras madres (gratis) tampoco desapareceran jamas… Eso es el comadreo de toda la vida, “para todo lo demás…. ” es una moda pija, consumista y capitalista con un “bonito envoltorio” y buena propaganda de panfleto que empieza a oler a cuerno quemado. Quiza si apagamos el wifi y
    dejamos el telefono en un cajon, redescubriremos ese comadreo sin ideologia adjunta.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s