Educar

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La tarea más delicada, difícil e importante del mundo es educar. 

Vemos día a día, cómo la sociedad que tenemos se viene abajo, desaparecen puestos de trabajo, los empleos más mecánicos se convierten en obsoletos porque las máquinas ocupan el puesto de los humanos y son mucho más eficientes que nosotros y está bien que así ocurra. Entre tanto la mano de obra cada vez es más barata, más horas, menos sueldo. Se crean trabajos más especializados. Buscamos dentro de nosotros aquello en lo que somos buenos y nos tiramos a la piscina, porque cada vez menos la organización que teníamos, la que heredamos de nuestros abuelos, de nuestros padres encaja con nosotros. La sociedad cambia, nos asusta el cambio, nos resistimos con todas nuestras fuerzas, nos aferramos, pero ya no hay vuelta atrás, lo que había ya no vale. Tenemos que reinventarnos el futuro.
Y en este estado de cosas, en la que el gobierno se convierte en un padre castigador, que no premia las iniciativas, que abarata el trabajo, garantiza despidos a empresarios, convirtiendo a los ricos en más ricos y en más pobres a los pobres, pretender seguir con un sistema educativo que fue generado en la era industrial, cuando se necesitaban miles de personas para trabajar como máquinas en fábricas con empleos repetitivos y exentos de creatividad, pretender que los requisitos de aquella educación, en la que se premiaba la ausencia de criterio, que todos fuéramos iguales, que nadie destacara de la media y que por encima de todo fuéramos obedientes y manejables, es sin lugar a dudas absurdo.

Los niños son el bien más preciado de la sociedad, son el futuro, quienes estarán allí cuando nosotros no tengamos fuerzas para seguir. Educar no es un tema de las escuelas, no exclusivamente. Educar es un tema de la sociedad en pleno. Es un tema de padres/madres, escuela y de todos. Otras sociedades (no la nuestra) hace años que lo han visto claro y lo has puesto en práctica. Leemos alucinados lo buenos que son los resultados escolares en Finlandia y algunos queremos exportar ese sistema educativo aqui, es imposible, lo que tienen en Finlandia es un sistema educativo genial, pero lo de verdad sorprendente es que toda la sociedad finlandesa valora en su justa medida lo importante que es la infancia y actúa en consecuencia.

Respeto. 
La base de la educación es el respeto, después de eso viene todo lo demás. Sin respeto no hay nada, respeto no es miedo, el miedo bloquea, el miedo hace actuar de un modo delante de quien “manda” y de otro mucho más agresivo detrás.
Respeta a tus hijos, pero también a todos los adultos que te rodean, no tienes porqué estar de acuerdo con los demás, no tienes porqué validar sus opiniones, pero tampoco insultar. No importa lo mucho que le digas a los niños que no tengan ciertas actitudes, si tú lo haces ellos lo harán, ellos aprenden de lo que haces, no de lo que dices. 
Respeta su dolor cuando se cae al suelo, su frustración cuando no consigue hacer algo que quiere. Asume que una parte del enfado de no poder controlar ese grito tiene que ver más contigo que con él mismo.
Respeta sus ritmos, cada niño aprende a su tiempo, los plazos preestablecidos no sirven, todos aprenderán a su tiempo, cuanto más intentes forzar peores serán los resultados y estás labrando el camino para que más adelante deje de querer aprender.
Respeta su creatividad, tú no tienes todas las respuestas, aunque por tener más años pienses que sí, deja que su pensamiento lateral se desarrolle, lo que tú hayas hecho con el tuyo no es problema de él, las cosas pueden hacerse de más de un modo, déjale que te enseñe es muy probable que te sorprenda.
Respeta su modo de ser, al que ahora llamas cabecilla, matón, el genera problemas, si le dejas desarrollar, si no lo etiquetas, si lo miras, puede ser un líder en el futuro, o puede previo machaque de los adultos convertirse de verdad en un desperdicio de la sociedad, que no te olvides la sociedad misma, tú has ayudado a crear.
Respétate, tal vez no te enseñaron, tal vez no tuviste esa suerte y ahora debes reconstruirte, ahora es un buen momento para hacerlo, el respeto a los demás no existe si no empiezas por ti mismo. Recuerda, ellos aprenden de lo que tú haces.

Para poder educar, tenemos que empezar por educarnos a nosotros mismos, no es tarea fácil descubrir, dejarnos ver que no tenemos todas las respuestas, que emocionalmente nos queda mucho camino por recorrer, este es tan buen momento como cualquier otro, quizás este sea el mejor momento si tienes menores a tu cargo, es una tarea ardua pero altamente satisfactoria.
Educar y vivir son una aventura, atrévete a vivirlas.

Raquel Tasa .
Diciembre 2014

P. D . Un enlace interesante:http://www.pedagogiablanca.com/
Sir Ken Robinsonhttps://www.youtube.com/watch?v=nPB-41q97zg