Poder, saber, merecer

PODER SABER

Había estado observándome, me miraba con mirada furtiva, de reojo, apenas, con miedo de ser descubierta, mi alma exploró los límites de su cubículo y no encontró paredes, siguió expandiéndose  un poco más cada día, por curiosidad por el juego de saber hasta dónde se extendían los “puedes” y los “mereces”, estuvo así largo tiempo un poco más allá cada día, hasta cansarse de extender hilos de luz allá, un poco más allá, sin encontrar nunca el lugar en el que detenerse y un día, un día de sol expléndido, un día de lluvia serena y susurradora se dio cuenta de que era infinita, que no había ningún límite al que llegar, porque no hay límites que aten a las almas, a ningún alma y sintió el amor, el amor universal el que diluye el odio y lo absorbe y los transforma en más amor. E inmersa en ese baño cálido, en ese abrazo primigenio el alma cedió en la lucha, se expandió hasta incorporarse al todo, donde todo es posible y los PUEDES, SABES, MERECES vuelan tranquilos y serenos esperando que todas las almas reclamen su presencia.
Y fue entonces cuando el alma liberada de los NO PUEDES regresó y me clavó con un impulso fresco a la pared, me dejó sin respiración al ocuparme entera, venía cargada con todos los PUEDES, SABES, MERECES y me dijo así con una voz profunda, una voz que me nacía de las entrañas, retumbando su eco en mi interior .

Cuando al fin pude respirar con normalidad, cuando mi corazón volvió a latir suave, empecé a andar y me di cuenta que mi paso se había vuelto ligero…. miré hacia atrás y vi la piedra que había dejado de cargar

 

Raquel Tasa
18 de Abril de 2016